El embarazo adolescente o embarazo precoz, es considerado por la Organización Mundial de la Salud y por el Fondo de las Naciones Unidas para la Población, como aquel que se da entre menores de 20 años, y que por ende, conlleva un alto riesgo.
En un estudio del BID, llevado a cabo en Paraguay y Perú -por considerar que estos eran representativos de Latinoamérica al seguir las tendencias generales de fecundidad de la región, tanto en la tasa de fecundidad total como la tasa de fecundidad en adolescentes- se entrevistaron exhaustivamente a adolescentes embarazadas y llegaron a las siguientes conclusiones:
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Planearon el embarazo o al menos no trataron activamente de evitarlo. Aunque la mayoría de las madres adolescentes indicaron inicialmente que su primer embarazo no fue planeado, cuando se investigaba más a fondo en sus razonamientos y expectativas de ese entonces, un gran número de participantes indicaron que habían permitido que sucediera.
Veían el embarazo como una forma de establecer una identidad de adulta, de conservar su novio, de satisfacer sus deseos de sentirse necesitadas y, en algunos casos, de obtener apoyo financiero.
Los resultados de este estudio no apoyan la suposición convencional de que el problema de la deserción escolar comienza con el embarazo, sino que puede resultar también de uniones formales tempranas, de la baja calidad de la educación que se ofrece y expectativas generalmente bajas en la vida.
El desempeño educacional precede al embarazo y la maternidad adolescente, más que derivarse de él. Para muchas que tenían mal rendimiento en la escuela, su embarazo era una excusa conveniente para abandonarla.
En la mayoría de los casos esas mujeres no creían que ellas tuvieran el poder de transformar su propia vida por medio de la educación. Sus expectativas de tener una vida diferente de la de sus padres eran reducidas o inexistentes. Por lo tanto, el embarazo no alteró dramáticamente su trayectoria de vida, sino que sencillamente la aceleró.
Por consiguiente, el incentivo para usar anticonceptivos era limitado.
Las políticas que buscan reducir el número de adolescentes embarazadas tienen que hacer mucho más que solamente brindar información sobre los anticonceptivos y el acceso a ellos. Este informe solicita intervenciones en las escuelas para brindar a las adolescentes educación sexual de calidad y asistencia en el establecimiento de metas en la vida.
Deben procurar mitigar las expectativas negativas de las adolescentes fomentando su fe en el futuro, una identidad clara y positiva, la autodeterminación y el reconocimiento a las conductas positivas.
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Otro estudio realizado en República Dominicana, por la principal organización de planificación familiar del país: Profamilia; llegó a similares conclusiones.
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El discurso “institucionalizado”, usualmente reproducido por los tomadores de decisiones y los representantes de instituciones que laboran con esta población en el país, con frecuencia asume el embarazo en adolescencia como un accidente, un producto no deseado de relaciones sexuales a temprana edad sin la protección debida. Esta falta de protección tiende a ser explicada por el desconocimiento y/o poco acceso a los métodos anticonceptivos, limitadas habilidades de negociación que tienen las adolescentes en las relaciones de pareja, y la poca reflexión sobre el posible impacto de un embarazo no deseado para su proyecto de vida. De manera consecuente, asume una reacción de frustración y malestar psicológico entre las adolescentes, sus parejas y su entorno en general, al enterarse de su embarazo.
Este discurso sin embargo, en gran parte reproducido por las adolescentes que no han estado embarazadas, difiere de manera importante de lo expresado por las madres y embarazadas adolescentes entrevistadas en este estudio. Así, muchas de ellas, particularmente aquellas involucradas en una relación de pareja relativamente estable, expresaron haber “buscado” el embarazo de manera intencional, como consecuencia natural de la unión previa a su pareja. A la vez, la idea de amor romántico señalada anteriormente, podría motivar a algunas adolescentes a hacer lo mismo.
Por otro lado, aun en aquellos casos donde el embarazo ha ocurrido “por accidente”, en ocasiones, luego de la sorpresa inicial, es aceptado con agrado – más bien como un adelanto del proyecto de vida, un evento que estaba “previsto” para más tarde pero que, al adelantarse, resulta ser bienvenido.
En este sentido, contrario a lo que tiende a plantearse desde el discurso “institucionalizado”, la ocurrencia del embarazo temprano no ha resultado en sentimientos negativos ni frustración personal de la gran mayoría de las adolescentes embarazadas y/o madres entrevistadas en este estudio.
El embarazo es usado como fuente de poder y control social de la pareja […] también como una forma de mantener una relación que es un medio de sobrevivencia. Así con el embarazo se garantiza que la relación permanezca, porque es una forma de “amarrar” al hombre y por tanto a su “proveedor”.
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En República Dominicana en el año 2011, el 19 % de los partos del país fueron de madres de menos de 20 años (5 % sin especificar), pero solo un 2 % de los padres tenían menos de 20 años (24 % sin especificar). Lo que confirmaría que las adolescentes buscan parejas mayores que ellas y las amarran con el embarazo para así poder tener una excusa para salir de la escuela y para asegurar sustento económico.
En la principal maternidad pública de República Dominicana, Nuestra Señora de la Altagracia, el 31% de los partos de 2011 fueron de madres adolescentes.
En Ecuador el 20 % de los partos registrados en 2010 correspondieron a menores de 20 años.
En los últimos días, el presidente de Ecuador ha sido muy criticado por lanzar una muy agresiva campaña de promoción de anticonceptivos; pero el enfoque es equivocado.
El estudio del BID indica que en toda Latinoamérica las tasas de fecundidad total han bajado sustancialmente desde 1980, pero que no ha sido así con las tasas de fecundidad de las adolescentes; las cuales han aumentado, y Latinoamérica es la única región del mundo en que esto ha sucedido.
En Costa Rica (un país de relativos buenos niveles de educación y riquezas) en 1990 un 16 % del total de partos correspondían a menores de 20 años. Para el año 2000 la cifra se elevó a 21 % y en 2008 estaba en 20 %. También en ese ultimo año, solo un 2.7 % de los padres eran menores de 20 años (28 % no especificado). En términos absolutos, el total de nacimientos por año en Costa Rica se redujo, pero entre menores de 20 años incluso aumentó.
Hablar más de anticonceptivos no es la solución, porque el problema es mucho más complejo. Las campañas de promoción de anticonceptivos lo que han hecho es acrecentar el problema de los embarazos adolescentes, puesto que como se señala en el estudio del BID, parte del problema es que ahora los adolescentes se inician en las relaciones sexuales muchísimo más temprano que antes.
Sin embargo, entre los estudiantes que asisten a colegios católicos, la tasa de embarazos y de abandono escolar es ínfima. Lo que los estudiantes necesitan es una educacion sexual integral y humana, que no solo abarque el aspecto genital. Ver tema: ¿Qué tipo de educación sexual necesitan los jóvenes?
En Venezuela en 2011 un 23 % de los partos correspondieron a madres de menos de 20 años.
En Panamá 19 % (2010)
En Puerto Rico un 18 % (2010)
En México 18 % (2011)
En Chile 16 % (2009)
En Argentina 15 % (2010)
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