El mercado de adopciones está saturado, no hace falta que los gays adopten


La ley no les impide a los homosexuales adoptar. Estos lo pueden hacer vía la solicitud individual y no como pareja, pero se les da prioridad absoluta a las parejas (salvo un familiar del niño), es decir, que solo a falta de parejas, se les otorga la adopción a particulares, pero esa es una situación muy inusual.

Según las estimaciones de la Unicef, en el mundo subdesarrollado hay 132 millones de menores de edad huérfanos, pero dice que la gran mayoría de estos viven con un familiar. Dice además que solo un 5 % es menor de 6 años (los deseados para adoptar). En un 84 % de las adopciones internacionales que se hicieron en Estados Unidos entre 1999 y 2012, el niño tenía menos de 5 años. En el 97 % de los casos era menor de 13 años.
El mercado de adopciones se vuelca sobre la búsqueda de niños sanos de 0 a 5 años. Pero como decía un reportaje de la revista Foreign Policy sobre las adopciones internacionales: “la realidad es que hay muy pocos niños huérfanos, de temprana edad y saludables, disponibles para la adopción en el mundo”.
La demanda de adopciones de los países desarrollados supera la oferta existente para ellos en los países subdesarrollados. En Estados Unidos, la causa fundamental por la que una pareja o persona  recurre a la adopción internacional, es por infertilidad. Entre un 2 y 3 % de las mujeres son infértiles. Pero la oferta existente en los países desarrollados no puede suplir la demanda y por eso recurren a las adopciones internacionales. Un 25 % del total de las adopciones en Estados Unidos son internacionales. Los niños que viven en casas de acogidas en Estados Unidos residen allí por un tiempo promedio de 13 meses. La mitad se reúne de nuevo con sus padres (después de superar sus problemas económicos, sociales o legales) y el resto es adoptado, pero muchos son adoptados por familiares mismos del niño, quienes tienen derecho legal a reclamarlos y lo que les estrecha el campo a los que buscan la adopción.
El mercado de adopciones internacionales es bastante lucrativo. En Estados Unidos el pago por niño a las agencias internacionales de adopción va de 10 mil a 35 mil dólares. La mitad paga 20 mil dólares o más. Con estos precios, naturalmente se crea un voraz mercado de tráfico de niños en los países subdesarrollados. En Guatemala, antes de que allí se prohibieran las adopciones a Estados Unidos en 2008, se le ofrecían a las madres entre 300 y 3 mil dólares por infante para que firmaran un contrato privado de adopción. En China recientemente fueron rescatados 382 bebés de una red ilegal de adopciones; los padres adoptivos pagaban hasta 10 mil dólares.
La comercialización de niños, los márgenes de ganancia, crean un mercado donde no existe. Como explicaba Alexandria Yuster, de Unicef, para un artículo de Newsweek, el resultado es que se crea una adopción no para encontrar hogares a niños necesitados, sino para encontrar niños a hogares de países desarrollados, lo que hace que los niños sean vulnerables al tráfico, y que por eso, aunque Unicef no se opone a las adopciones internacionales, la prioridad de ellos es ayudar a las familias a obtener apoyo de los gobiernos locales para que puedan criar a sus propios hijos, y que además, esa política ayuda a un mayor número de niños. Yuster, consejera senior del programa de protección de la niñez de Unicef, también fue citada en el reportaje de Foreign Policy, donde negó que exista un gran número de infantes (de 0 a 5 años) que estarían en instituciones o que necesitarían de adopción internacional. Todo esto ante las críticas de algunos, de que la Unicef desalienta las adopciones internacionales y que ha sido la culpable de la reducción en el número de estos.

Entonces, se nota claramente como el tema de adopción por parte de homosexuales se cae por el abismo. En Estados Unidos los gays representan un 1.1 % de las mujeres y un 1.8 % de los hombres (bisexuales 3.9 % y 1.2 % respectivamente), porcentajes cercanos a los que representan las parejas estériles. Por lo que la presión sobre el mercado de adopciones casi se duplicaría en caso de que estos tengan la misma disposición a adoptar que las parejas estériles. En ese caso, podría ser difícil para las parejas estériles conseguir un niño, ya que tendrían más competencia y se verían forzados a recurrir aún más a las costosas adopciones internacionales, donde se elevaría la corrupción y el tráfico de niños. Sin embargo, sería preferible otorgarle un niño a una pareja heterosexual que tenía la expectativa de tener un hijo propio y se le rompió de la noche a la mañana; que a una homosexual, que nunca tuvo esas expectativas.


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