Hay una diferencia fundamental de
asimilación entre la violencia que se observa en la televisión y las escenas de
sexo que se observan allí mismo. En las escenas de violencia, los niños saben
distinguir muy bien la realidad de la ficción, el bien del mal, lo correcto de
lo incorrecto, y el discurso de la sociedad al respecto es claro y definido. En
el caso de las escenas de sexo, los niños y adolescentes no saben (no pueden
porque no tienen la madurez) distinguir bien entre realidad y ficción, lo
correcto de lo incorrecto; hay una confusión y parecería más bien que todo está
permitido, es normal y moralmente aceptable. El discurso de la sociedad al
respecto es muy ambiguo y se vive diciendo una y otra vez que no hay nada de
malo con el sexo.
Además, a diferencia de la violencia,
las escenas de sexo son atractivas, persuasivas, son escenas que verdaderamente
pueden influir poderosamente en nuestras actitudes y comportamientos sexuales.
Las más depravadas y denigrantes conductas sexuales pueden parecer muy atractivas
para las mentes inmaduras. Las conductas sexuales coitocéntricas,
machistas, rudas y denigrantes a la mujer son muy frecuentes en las
películas de hoy día y haciéndolas ver como buenas y normales,
y dejándose totalmente relegadas las prácticas de cuidado mutuo, afectivas
y humanas. La televisión nos muestra una visión de la sexualidad totalmente
desviada, lo que sin duda afectará las futuras relaciones de pareja
de los jóvenes.
En primer lugar, debe haber
restricciones, sanciones y filtros sobre material de internet; aun cuando de
cualquier manera se pasen videos pornográficos por otras vías, pero para que
interioricen que algo de lo que pueden estar viendo puede estar tremendamente
mal y que por eso se les pone trabas y se rechaza que estén viendo ese
material; pero cuando estos materiales están tan accesibles, la percepción
negativa sobre lo que ven disminuye significativamente. La cosa se pone peor,
cuando en todos los medios muchos viven declarando alegremente que no hay
absolutamente nada malo con el sexo o incluso la misma pornografía o incluso
con la misma sodomía.
En Inglaterra una nueva ley impuso filtros automáticos a
todos los usuarios de internet desde los mismos proveedores de servicios.
Por otro parte, en la televisión,
cuanto menos, debe prohibirse
la exhibición de pornografía en horarios nocturnos
y debe prohibirse, censurarse, taparse, omitirse toda escena que haga
referencia o inferencia sobre la sodomía en cualquier película. El objetivo es
que esta sea un tabú para los jóvenes. Una sola referencia en una
sola película puede llegar a impactarles mucho. La sodomía es altamente
machista y denigra mucho a la mujer (aparte de los riesgos físicos). Si se
enseña a los jóvenes inmaduros que la sodomía está bien, que no hay nada malo
con eso, etc. entonces cualquier educación sexual afectiva será sencillamente
imposible.
En nuestra época cada vez es menos
tabú y más común que desde programas de televisión y cine, se fomente o se
muestre una mujer en cuatro patas debajo de un hombre y hasta hombres debajo de
hombres, y se pretende hacer ver a la gente que está bien, que no hay nada de
que avergonzarse con ello y que dejemos nuestros tabúes. El nivel de
degradación de la moral de nuestras sociedades modernas parece no tener fondo.
Una reciente legislación aprobada en Rusia prohíbe la propagación (no la conducta) de cualquier actividad encaminada a perjudicar el bienestar de los menores y prohíbe la propaganda psicológica o física de estilos de vida sexuales alternativos, en la línea con la promoción del uso de bebidas alcohólicas, drogas, juegos de azar y el uso de lenguaje ofensivo.
Estas nuevas legislaciones de
Inglaterra y Rusia para proteger a los niños y a la familia de los medios de
comunicación, deben ser imitadas por todos los países del mundo.