El embajador de EUA al ataque de los valores de la familia dominicana



El nuevo embajador norteamericano en República Dominicana, no tiene ningún mérito relativo a la diplomacia. No estudió relaciones internacionales o derecho; no sabe ningún otro idioma aparte del inglés; no tiene experiencia en la diplomacia. De hecho, era todo lo contrario: un lobista, del movimiento gay. Su currículo es la antítesis del saliente embajador. De hecho, Brewster es uno de los 9 embajadores sin experiencia que han sido nombrados por Obama, de acuerdo a un reportaje del periódico inglés The Guardian

A pesar de su hoja de vida, muchos dominicanos esperaban que Brewster, al aceptar un cargo de diplomático, al menos, ejerciera las funciones que le corresponden y no buscara desestabilizar la paz de la familia dominicana; pero la realidad ha sido otra.

El mismo d
ía en que Brewster fue juramentado, se casó con su “novio”. A todas luces se buscó un esposo político, propagandístico, para lucir todas las semanas en las revistas sociales dominicanas y para los actos oficiales.

Tambi
én se publicó un video junto con su nuevo esposo, en el que habló brevemente de su historia personal y de cómo el quiere “conectarse al pueblo dominicano”, como si el fuera a postularse a la presidencia. Realizar una publicidad para presentarse a la sociedad dominicana ya dice mucho. Está más que claro que al embajador le encanta ser el florero de centro de mesa, que está aprovechando su cargo para el espectáculo, para promocionar su estilo de vida y creencias personales privadas que a nadie le interesan, que no viene como embajador o diplomático, sino como un franco activista homosexual.

República Dominicana es respetuosa de los derechos humanos y de los tratados internacionales al respecto. Nunca en la historia del país se ha prohibido ni perseguido la homosexualidad, estos tienen en el país su propio festival anual, su propio spa y discoteca, tienen derecho a votar como todos los ciudadanos, pueden ejercer cualquier oficio y algunos de ellos destacan en los medios de comunicación. 



La Carta Internacional de los Derechos Humanos de la ONU no reconoce el derecho a matrimonio por parte de los homosexuales, pero sí establece que la institución de la familia tiene el derecho a recibir protección de la sociedad y del Estado.  

El artículo 23 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos dice que:

1. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

2. Se reconoce el derecho del hombre y de la mujer a contraer matrimonio y a fundar una familia si tienen edad para ello.
El artículo 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos dice que:

1) Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia; y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.

Mientras que por su parte, la constitución dominicana establece que:

“El Estado promoverá y protegerá la organización de la familia sobre la base de la institución del matrimonio entre un hombre y una mujer. La ley establecerá los requisitos para contraerlo, las formalidades para su celebración, sus efectos personales y patrimoniales, las causas de separación o disolución, el régimen de bienes y los derechos y deberes entre los cónyuges”.



Cada sociedad tiene derecho a incentivar o proteger sectores económicos o sociales. La República Dominicana incentiva los valores familiares cristianos, es decir, los prioriza sobre las demás creencias, (no que se persiguen las demás confesiones), así como en Estados Unidos lo hacen también al beneficiar legalmente a los no confesionales por encima de los cristianos y a estos dos sectores a su vez por encima de los musulmanes (puesto que el matrimonio poligámico musulmán es ilegal en casi todos los territorios de ese país).

Barack Obama le ha faltado el respeto a la República Dominicana. Ha demostrado que no tolera las costumbres y creencias de las demás sociedades. Que si los dominicanos son cristianos, budistas, musulmanes, que si creen en Dios o no, que si les gusta la castidad y la monogamia, tal música o comida, etc., eso no es asunto sobre el cual, él, como representante del gobierno de una nación extranjera, deba interferir; sin embargo, lo ha hecho descaradamente con este activista homosexual disfrazado de embajador. ¿Cuál es el afán de imponer el estilo de vida homosexual y liberal a otras personas o sociedades? 


Y reiteramos, que la queja no es porque el embajador sea homosexual, sino porque no está capacitado para ejercer las funciones de diplomático, y de hecho, descaradamente ha hecho todo lo contrario, al buscarse un esposo político para estar presumiendo en la vida social dominicana y promoviendo su estilo de vida y creencias personales que a nadie le interesan.
 



R.D salió por segunda ocasión a apoyar masivamente los 
valores tradicionales de la familia, en una manifestación convocada por la Iglesia Católica




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